Abres los ojos, ves todo un mundo de oscuridad, tienes los pies empapados y todo oscuro… no te da nada de miedo, no huyes de la oscuridad, prefieres quedarte aquí antes que ir hacia atrás.
Comienzas a andar, a dar muchas vueltas, de pronto ves una sombra, el cuerpo se te mueve solo y intentas atacar esa sombra, la tiras al suelo, ella de pronto se levanta y va hacia un lado y obtiene algo largo parecido a una katana, no llegas a ver casi nada porque todo lo que ves es casi todo oscuridad no llegas a ver casi nada, consigue atacarte y tirarte al suelo…
Escuchas una voz joven:
-Todavía te queda mucho camino para seguir…
Despiertas en tu cama, te das cuenta que no tienes ninguna herida… Es hora de ir al cole…